Bersuit Vergarabat - Sr. Cobranza

(sin palabras) ver el video.

DARTH VADER EN LIMA...!

No conoces el poder del lado oscuro...!


















El genial y enigmático Darth Vader se dio una vuelta por Lima y con unos centavos compró el peor diario limeño para informarse sobre la gripe porcina, se sentó muy preocupado cerca de los lustra botas y dio rienda suelta a su lectura imperturbable, que el lado oscuro lo acompañe.

Adiós Mario Benedetti













Corría el año 1998, todos los meses de abril las hojas secas caían sucediéndose como una oscura lluvia y las aves migraban con algún destino desconocido. Las visitas a la biblioteca eran frecuentes y las charlas con Percy eran necesarias, Percy era un amigo de toda la vida, había ingresado a la Universidad Federico Villarreal y al corto tiempo decidió postular a otra, fue de esa manera que él ingresó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en la facultad de literatura (Tiempo después saldría de ella e ingresaría a la Universidad de Ingenieria 'UNI' culminando allí su carrera). Nos reuníamos muy seguido para charlar sobre algún nuevo libro que habríamos leido, de pronto me dijo mostrándome un viejo y amarillento libro deshojado: ¿Ya leiste La Tregua de Mario Benedetti? - No - le respondí - Toma, léela. Y así sucedió como descubrí a Benedetti.
Mario Benedetti, escritor Uruguayo será siempre recordado con cariño por este servidor rindiéndole humildemente este pequeñó espacio, Descansa Mario, cómo olvidar la vida tormentosa de Martín Santomé y de su amor Laura Avellaneda, cómo no recordar aquellas últimas frases vertidas en ese libro que lleva por título "La tregua" encontrarme en cada palabra, en cada frase suya, desorientado, caido, miserable, perdido y aturdido, desgarrado. Ahora como en ese entonces aún estoy fervientemente seguro que así es: La vida nos da una tregua, las cosas se toman o no se toman, Descansa en paz Mario Benedetti, no te aflijas, el mundo te ha perdido y hay muchos que no saben aún el peso de tu ausencia, ahora es cuando te haces inmortal, precisamente cuando mueres. Adiós maestro.

OTRO POEMA DE JAIME SABINES

ESPERO CURARME DE TI

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de
fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible.
Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me
receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana?
No es mucho, ni es poco, es bastante. En una
semana se pueden reunir todas las palabras de amor
que se han pronunciado sobre la tierra y se les
puede prender fuego. Te voy a calentar con esa
hoguera del amor quemado. Y también el silencio.
Porque las mejores palabras del amor están están entre dos
gentes que no se dicen nada.

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y
subversivo del que ama. (Tú saber cómo te digo que
te quiero cuando digo: "qué calor hace", "dame
agua", "¿sabes manejar?,"se hizo de noche"... Entre
las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he
dicho "ya es tarde", y tú sabías que decía "te
quiero".)

Una semana más para reunir todo el amor del
tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que tú
quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No
sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para
entender las cosas. Porque esto es muy parecido a
estar saliendo de un manicomio para entrar a un
panteón.

JAIME SABINES

Antes de escribir este poema, tengo que añadir un par de cosas respecto a el, se lo dedico a Venus Rodriguez quien fue precisamente la que me lo dedicó y la verdad con cada letra y a cada línea me tenía atrapado, sabiendo entonces yo que... las palabras están, pero el punto es... si estamos preparados para recepcionarlas, con Uds. El poema:

TU NOMBRE - (JAIME SABINES)
Trato de escribir en la oscuridad tu nombre.
Trato de escribir que te amo.
Trato de decir a oscuras todo esto.
No quiero que nadie se entere,
que nadie me mire a las tres de la mañana
paseando de un lado a otro de la estancia,
loco, lleno de ti, enamorado.
Iluminado, ciego, lleno de ti, derramándote.
Digo tu nombre con todo el silencio de la noche,
lo grita mi corazón amordazado.
Repito tu nombre, vuelvo a decirlo,
lo digo incansablemente,
y estoy seguro que habrá de amanecer.

P.D.: Venus, sabrás que siempre nos espera un amanecer. Gracias.